Branding musical: qué es

¿Cuántos grandes artistas permanecen en el anonimato? ¿Qué es lo que marca la diferencia entre los músicos que están en boca de todos y esos talentos que cuesta tanto localizar? La respuesta está en algo más que el talento per se, y es el branding musical. Vamos a ver qué es y para qué sirve el branding, y en qué medida influye un buen plan de marketing musical en el éxito mediático de un músico.

 

Qué es el branding y para qué sirve

Primero empezaremos desgranando la terminología: ¿qué es el branding? Brand, en inglés, significa «marca». Por consiguiente, el branding se refiere a una estrategia integral de gestión de marca, que tiene por objetivo posicionarla, diferenciarla y difundirla lo máximo posible entre sus potenciales consumidores.

El branding es un componente esencial para el marketing de cualquier empresa. Se trata de crear una identidad propia, que evoque o remueva algo en los consumidores para que estos se decanten por ella, por encima del resto de las opciones similares que están a su disposición en el mercado.

Esta identidad se construye combinando eslóganes, valores, iconografía, mensajes… todo para generar una percepción concreta en la mente del gran público, la cual sea duradera y coherente. ¿Quién no opina que marcas como Apple, Nike, Google o Coca-Cola no cuentan con una gran reputación gracias a sus esfuerzos invertidos en branding?

La consecuencia más evidente de un buen branding es la visibilidad de la marca, que se manifiesta en que esta permanece en la mente del consumidor con más solidez y durante más tiempo. Cuando los potenciales clientes asocian ciertos conceptos con la marca, es muy difícil que esta caiga en el olvido.

Además, el branding sirve para que la empresa crezca de forma sostenible. La identidad que se va creando proporciona una hoja de ruta para las futuras acciones, y que marca una pauta relativamente homogénea en el desarrollo de la marca.

 

Algunos tipos de branding

Branding comercial

Su propósito es aplicar estrategias de desarrollo de marca para que una empresa se diferencie de su competencia a la hora de comercializar un producto o servicio: si este permanece en la mente del consumidor asociado a conceptos, iconos o sensaciones, constituirá una clara ventaja competitiva frente a otros productos o servicios similares.

Veamos la importancia de un buen branding comercial. Sin ir más lejos, ¿cuánta gente dice «voy a buscarlo en Google» en vez de «voy a buscarlo en Internet»? ¿O quién se pide una bebida refrescante de extractos en lugar de una Coca-Cola?

 

Branding personal

En este caso es un particular quien se beneficia de una mejora de la percepción de su propia marca, en vez de una empresa. Comprende la visibilidad y los atributos asociados con alguien que ofrece una propuesta de valor basada en algún aspecto o habilidad propia.

Este tipo de branding ha tomado un gran protagonismo en la era digital: desde reputados youtubers hasta, sencillamente, candidatos que buscan trabajo en plataformas online. Ambos perfiles son buenos ejemplos de la importancia de crear una buena marca personal en torno a sus figuras.

 

Branding social

Mediante el branding social, una marca corporativa o personal adquiere valor añadido al participar en iniciativas que mejoran su reputación, como la adhesión a causas benéficas, la muestra pública de apoyo a un movimiento social o el patrocinio de algún evento de interés general.

Lo que consigue la marca con este tipo de acciones es humanizarse, es decir, acercarse al “corazón” del público. Si la audiencia ve que la empresa o la persona en cuestión se implica en determinados problemas o causas, reforzará sólidamente su vínculo emocional con ellas; un vínculo que difícilmente se borrará en adelante.

 

Branding digital

A medida que avanzan las tecnologías, se da una generalización de uso de dispositivos y plataformas digitales con las que no podían ni soñar algunos de los artistas más laureados de la historia. Se trata de fomentar la presencial digital, aprovechando las grandes posibilidades actuales de Internet.

Esto puede constituir una ventaja competitiva para incrementar la popularidad de una marca a través de marketing digital: contenidos en sitios web, e-mails promocionales, posts en blogs o redes sociales, distribución de productos en línea (a través de e-commerces, por ejemplo)…

 

Qué es el branding musical

Extrapolando el concepto de branding a la industria de la música, podemos decir que el branding musical comprende toda la estrategia de marca de un artista (músico, cantante, banda, compositor…) para llegar a su público objetivo.

La idea del branding musical es construir la identidad propia de un artista en torno a lo esencial: su arte. Todo lo que lo rodea (quién es, qué propósito tiene, qué le hace único a nivel personal y profesional) conformará la percepción que otros muchos tendrán de este artista.

¿Y por qué decimos “otros muchos”? Porque el branding musical no trata solo de llegar a la audiencia, es decir, a las personas que escuchan la música o asisten a los conciertos. También están incluidas las discográficas, las agencias de eventos e, incluso, otros músicos con quienes podría establecerse una sinergia (colaboración) en algún momento.

branding musical

 

Pero, como dijimos en la introducción, con el arte no basta para abrirse paso en el mundo del espectáculo, hace falta conseguir visibilidad y calar en el público objetivo. De nuevo entra en escena el marketing.

En este caso, el branding musical es el resultado de combinar varios tipos de branding como el personal (la elaboración de la marca personal del artista o la banda), el comercial (de cara a promocionar discos, conciertos o su propio merchandising musical), el digital (para aprovechar los canales digitales y así llegar con más facilidad al público) y el social (para penetrar en la mente y el «corazoncito» de la audiencia).

El branding musical constituye una poderosa herramienta para que un artista abandone el anonimato y esté en boca tanto de la audiencia como de productoras, discográficas y otros músicos. Si bien se trata de una estrategia que requiere de mucho tiempo y constancia (sus resultados no llegan a corto plazo), sí que garantiza una fuerte vinculación con el público a través de distintas acciones. Al final, de lo que se trata es de ganar en popularidad y poder acercar el arte a cuantas más personas, mejor.

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