Cómo funciona un sello discográfico

Cómo funciona un sello discográfico

¿Sabes cómo funciona un sello discográfico? ¿Qué se esconde detrás de las firmas que acompañan a los artistas? ¿Qué trabajo realiza una discográfica? ¿Cómo ayudan a los cantantes y bandas de música? ¿Qué competencias asumen? Vamos a abordar estas preguntas y alguna que otra más en esta guía para ayudarte a conocer mejor lo que hace un sello discográfico.

 

¿Qué es un sello discográfico?

Antes de empezar, vamos a definir con propiedad lo que es realmente un sello discográfico: es una empresa, y como tal, está constituida para ganar dinero. Nadie trabaja gratis: por lo tanto, es legítimo pensar en que el interés económico impregne el trabajo de las discográficas.

Ahora bien: ¿de dónde salen los ingresos de los sellos discográficos? De sus clientes. Los clientes de una discográfica son artistas (bandas, cantantes, formaciones…) cuyas carreras musicales necesitan ser promocionadas, comprendiendo concretamente la grabación y la distribución de su música.

Existen sellos discográficos muy grandes y otros más pequeños. Obviamente, la envergadura del artista (en términos de repercusión mediática) influirá en el tipo de discográfica elegida. Desde grandes corporaciones hasta pequeños sellos independientes. Existen multitud de firmas que captan a sus artistas afiliados en función del presupuesto que manejen. No es fácil imaginarnos a Madonna firmando con un pequeño sello local o a una banda amateur de nuestro barrio afiliada a una multinacional, ¿no?

 

¿Cuál es la función de un sello discográfico? ¿Cuál es su trabajo?

El trabajo de una discográfica se centra en construir una buena marca personal del artista y promocionarla. Esta labor se lleva a cabo juntando varias tareas de gestión, donde se implican numerosos profesionales de distintos perfiles.

Detección del talento

Hasta los mejores artistas han necesitado que alguien, al inicio de sus carreras, apostase por ellos. Esta figura del cazatalentos de una discográfica es crucial para entender cómo algunos cantantes o bandas que hoy copan las listas de éxitos salieron del anonimato en su momento.

Cuando los cazatalentos detectan artistas incipientes y prometedores, les ofrecen financiar sus primeros pasos en el mundo de la música: estudios de grabación, producción musical, técnicos de sonido… Todo aquello que, normalmente, un músico no puede pagar de su bolsillo cuando está empezando a abrirse camino.

Marketing y publicidad

Una idea puede ser excelente, pero si nadie la conoce no tendrá ninguna repercusión. Las compañías discográficas son conscientes de que sus artistas afiliados tienen que darse a conocer, ya que si el público no sabe de su existencia, su música no se venderá.

Por lo tanto, otra labor fundamental de un sello discográfico es invertir en recursos promocionales para dar popularidad al artista: desde publicistas hasta medios de comunicación (especializados o generalistas) que visibilicen al máximo su música.

Control de los aspectos legales

Uno de los puntos que más controversia genera en el mundo de la música es el de los derechos de autor. La gestión de la propiedad intelectual también entra dentro de las competencias de un sello discográfico.

Antiguamente, las discográficas ejercían un poder casi omnímodo sobre los derechos de autor de las canciones que lanzaban sus afiliados. Hoy en día se ha flexibilizado esta vinculación y los artistas suelen tener más control sobre su propiedad intelectual, pero todos los flecos jurídicos han de ser gestionados por alguien y ese alguien es el sello discográfico.

Y no solo estamos hablando de la autoría o masterización de la música, sino también de otras vinculaciones que se establecen por contrato entre los artistas y los sellos: duración, objetivo de reproducciones / copias vendidas…

 

¿Cómo funciona un sello discográfico?

Ahora vamos a ver exactamente lo que hace un sello discográfico para satisfacer las necesidades de los artistas y, a su vez, ganar dinero con ello.

Por un lado, está la parte de la grabación: un artista que pretenda grabar y producir su música por sí mismo tendrá que dedicar más o menos tiempo y/o recursos (en función de su destreza). La propuesta de valor de las discográficas consiste en proporcionar dichos recursos a cambio de una cantidad de dinero, garantizando al artista una calidad profesional en su sonido.

Por otro lado, está el asunto de la promoción. Sí, sabemos que en la actualidad, prácticamente cualquier persona que sea medianamente diestra en redes sociales y posicionamiento web puede conseguir notoriedad en Internet. Y muchos músicos se valen de estas estrategias para reforzar su marca personal y llegar al público. Sin embargo, para realizar este trabajo hacen falta tiempo y recursos, y normalmente los artistas no andan sobrados. Y aquí es donde entra el sello discográfico, invirtiendo en acciones de marketing y difundiendo la marca del artista con un alcance mucho mayor.

Y, finalmente, tocaremos el terreno de la distribución. Amén del auge de las plataformas digitales, donde prácticamente cualquiera puede subir su música a Internet y distribuirla por un módico precio, los sellos discográficos conservan una extensa red de contactos y de experiencia en operaciones complejas. No hay que olvidar que este trabajo también se paga, pero los artistas pueden beneficiarse sensiblemente de apoyar su estrategia de distribución digital con el trabajo de un sello.

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